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La revolución de los medios de comunicación en Cuba

Dr. Nicolás José Moragues González

Doctor en Historia y Licenciado en Historia del Arte. Miembro del Grup d’Estudi de la Cultura, la Societat i la Política al Món Contemporani de la Universitat de les Illes Balears.

Resumen:

Los medios de comunicación en Cuba están ligados a la realidad de su historia, son dependientes y están sometidos a los dictámenes del poder. El control de los medios en la isla caribeña se divide en dos etapas: durante la primera, las grandes empresas estadounidenses controlan de forma efectiva los medios, pues los dirigen y financian. Este período abarca desde 1898, cuando Cuba nace como país -sobretodo desde el golpe de Estado de Fulgencio Batista el 10 de marzo de 1952-, hasta la llegada al poder de la Revolución castrista el 1 de enero de 1959. La segunda etapa comprende desde el ascenso al poder de Fidel Castro hasta la actualidad, en el que Castro ha puesto todos los medios de comunicación al servicio de la causa revolucionaria. En este artículo hablaremos de la segunda fase, del periodo castrista.

Palabras clave: Cuba, Castro, Revolución, Comunicación, Medios.

 

Abstract:

The history of the media in Cuba is closely linked to the reality of the times, and reflects a clear lack of independence and freedom in the exercise of their functions. We could establish two large blocks. The first one corresponds to the effective control of the media by large U.S. companies, who run and finance the bussiness. This period extends from 1898, when Cuba was born as a country -with special emphasis since the coup of Fulgencio Batista on March 10, 1952-, until the victory of Castro’s Revolution on January 1, 1959. The second section runs from that date until the present, in which Fidel Castro has put all the media to serve the revolutionary cause. It is this second period the object of analysis in this article.

Keywords: Cuba, Castro, Revolution, Communication, Media.

1. Introducción.

No descubrimos nada nuevo si afirmamos que los medios de comunicación, sometidos a la férrea censura de una dictadura, son el mayor garante para la supervivencia de la misma, y si se añade a ello un evidente hermetismo hacia el mundo exterior, la única información a la que se tiene acceso se convierte en la mera verdad posible.(1)

Para poder adoctrinar y someter a pueblos enteros hay que hacerles escuchar, ver y leer de manera sistemática y a través de todos los medios de comunicación el mismo mensaje, dejando sin voz ni posibilidad de llegar a las masas a quienes no opinen igual.

El 10 de marzo de 1952 Cuba sufre un golpe de Estado perpetrado por el General Fulgencio Batista poco antes de las elecciones democráticas que se iban a celebrar. Con la llegada de Batista al poder la censura mediática se iba a acentuar, aunque siempre habría espacio para los escasos medios contrarios al nuevo sistema de gobierno, planteando una oposición con voz, pero bajo la coacción.

Cierto es, y hay que reconocer, que durante el período democrático previo la isla caribeña no gozó de toda la libertad de prensa exigida a un país evolucionado, ya que el sometimiento económico y político hacia los Estados Unidos -desde 1898, cuando Cuba deja de ser una colonia española-, provocó el alineamiento ideológico y la dependencia cubana del poderoso vecino del Norte.

 

La corrupción se generalizó, los abusos de poder se extendieron entre las clases más pudientes y los intereses norteamericanos en Cuba alcanzaron su máximo apogeo, todo ello unido al lavado de dinero, al juego, la prostitución, etc., que no hizo más que ensalzar el sentimiento nacionalista de  especialmente los universitarios, quienes se oponían frontalmente al nuevo régimen totalitarista y exigían la reinstauración de la Constitución de 1940. De entre los jóvenes opositores destacó por su dialéctica y poderosa contundencia Fidel Castro, quien a partir de finales de 1956 se enfrentó militarmente con su pequeño ejército miliciano a Batista y que, contra todo pronóstico, salió victorioso el 1 de enero de 1959, tras la huida del dictador a la República Dominicana.

Si bien la idea originaria era devolver a Cuba su democracia perdida, una sucesión de acontecimientos hicieron ver al Comandante en Jefe que sin él, la Revolución no tendría continuidad.

 

2. La llegada al poder de Fidel Castro.

Castro comprende que, a pesar de contar con el apoyo y la simpatía mayoritaria del pueblo cubano, si no consigue hacer llegar su mensaje y sus ideales a la gran masa social está condenado al fracaso.

Durante esta primera etapa es primordial andar con mucho tiento para no ser tachado de oportunista. Su imagen es primordial, y convencer –y mantener convencido- al cubano, su gran objetivo. Y aquí es donde los medios de comunicación van a jugar el papel más importante de todos. Sin ellos, no hay Revolución.

Conquistado el poder por las fuerzas revolucionarias de Fidel Castro, comenzó un proceso de transformaciones que cambió de forma paulatina la propiedad de los medios de comunicación. En un principio sólo unos pocos periódicos y emisoras de radio son intervenidos, como Tiempo en Cuba y Ataja, cuyos directores fueron abiertamente contrarrevolucionarios.(2) El caso de Tiempo en Cuba resultaba bastante evidente, pues su director era Rolando Masferrer, jefe de las bandas terroristas “Los Tigres de Masferrer”. Este grupo sembró muerte y terror especialmente en la región oriental del país contra los seguidores de Castro. Otro periódico intervenido fue Alerta, cuyo director Ramón Vasconcelos, fue Ministro de Comunicaciones de la dictadura y encargado de la censura de la radio y la televisión a nivel nacional.

Sólo tres emisoras de radio dejaron de transmitir en los días iniciales del triunfo revolucionario: Circuito Nacional Cubano y Cadena Oriental de Radio, siendo en ambas su mayor accionista el propio Fulgencio Batista, y Unión Radio, que era propiedad de Eusebio Mujal, un reconocido batistiano.

El resto de la prensa tradicional en Cuba siguió publicándose, desde periódicos de ideología contraria a Castro como Diario de la Marina y Havana Post (editado en inglés), hasta periódicos y revistas de tono liberal como Prensa Libre, El Mundo y Bohemia. Por otro lado, ninguno de los grandes grupos mediáticos de la radio y la televisión, incluyendo la CMQ, de Goar y Abel Mestre, fue intervenido en los comienzos de la Revolución.

El proceso seguido por Fidel Castro fue mucho más inteligente que el de la mera intervención absoluta: la Revolución desde dentro de los medios de comunicación. Se procedió a crear nuevos medios afines a la Revolución por encima de los que ya existían, quitándoles poder a los que no comulgaran con la nueva ideología hasta que acabasen desistiendo o, incluso, exiliándose. Se legalizaron periódicos clandestinos como Revolución, Sierra Maestra, Combate o la revista Mella. Igual aconteció con Noticias de Hoy o con La Calle, clausurados por Batista.(3)

A las pocas semanas del triunfo de la Revolución los medios de prensa tradicionales intentaron presentarse como progresistas y populares, aunque de manera ambigua. Prensa Libre, a través de los editoriales de los periodistas Sergio Carbó y Humberto Medrano, escribió el 31 de enero de 1959: “Eso de la ley agraria hay que pensarlo más despacio”. El 6 de febrero realizaba comentarios sobre la rebaja de alquileres y de los precios de las medicinas: “Nos estamos pasando peligrosamente de la raya”. El 13 de marzo iba más lejos cuando decía: “La Revolución va demasiado aprisa. Quisiéramos verla en una marcha más reposada, tomándose tiempo para respirar, asentando el pie a cada paso”.

Incluso Diario de la Marina aparentaba simpatizar con la Revolución, así como 60 años atrás hizo lo propio cuando Cuba dejó de ser española y pasó a ser un protectorado estadounidense. Prometió ayuda a la Revolución, pero también empezó a dar consejos no muy bien recibidos por Castro. Cuando el periódico oyó hablar de reforma agraria, escribió que “a los campesinos se debían entregar los marabusales, las ciénagas para que las desequen y cultiven en ellas”, pero advertía que no se debían tocar los grandes latifundios azucareros y ganaderos que controlaban las multinacionales norteamericanas.(4)

 

Si bien los medios tradicionales no atacaban directamente a la Revolución en las primeras semanas, los cables de las agencias AP y United Press, así como los artículos de las revistas Life y Time, que bebían de la información facilitada por esos medios locales, sí ejercían su libertad de crítica, especialmente cuando se crearon los Tribunales de Guerra para ajusticiar a los enemigos de la Revolución. Los medios internacionales hablaron de que en Cuba se iba a realizar “un baño de sangre”.(5)

Para cortar de golpe con esta situación, Fidel Castro pone en marcha en enero de 1959 la Operación Verdad, que reunió en La Habana a 400 periodistas del continente americano para asistir a los juicios contra algunos criminales de guerra. Los periodistas se reunieron también con Fidel en el Hotel Riviera. Como resultado de la Operación Verdad nace la agencia informativa latinoamericana Prensa Latina, cuyo primer director fue el periodista argentino Jorge Ricardo Masetti, uno de los organizadores de la Operación Verdad, y cuya finalidad sería intentar contrarrestar –al menos en Cuba- el poder de las grandes agencias de noticias estadounidenses. Tiempo después, con el mismo propósito, nacería Radio Habana Cuba.

El 17 de mayo de 1959, al promulgarse la Ley de Reforma Agraria, la mayoría de los medios de comunicación de propiedad privada se oponen a través del Bloque Cubano de Prensa y la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), medios de comunicación bajo tutela económica de los Estados Unidos. Se trata de un momento clave, pues la confrontación se hizo inevitable entre la Revolución y los periodistas de opinión contraria.

 

3. Cambios estructurales.

El 7 de junio de ese mismo año Fidel asiste a una reunión convocada por el Colegio de Periodistas Los directores de los principales medios de comunicación privados rehúsan participar. Allí Castro expone los primeros conceptos públicos de la Revolución sobre la prensa. “Periodismo -dice el líder revolucionario-no quiere decir empresa, sino periodismo, porque empresa quiere decir negocio y periodismo quiere decir esfuerzo intelectual, quiere decir pensamiento, y si por algún sector la libertad de prensa ha de ser apreciada es, precisamente, no por el que hace negocio con la libertad de prensa, sino para el que gracias a la libertad de prensa escribe, orienta y trabaja con el pensamiento”.

La confrontación de ideas se dio tanto en los periódicos y revistas como en la radio y la televisión, así como en el seno de los colegios y asociaciones de periodistas. En estos medios ocurrió que los propietarios, hastiados de las trabas y falta de apoyo gubernamentales, comenzaron a obstaculizar la transmisión de los pronunciamientos de los máximos dirigentes de la Revolución alegando compromisos de publicidad comercial. También dieron espacio a voces opositoras a la Revolución. (6)

Para enfrentar tales maniobras contrarrevolucionarias, los trabajadores de la radio dieron un paso importante ampliamente apoyados y, sobre todo, promovidos por el Gobierno y los Sindicatos afines: la creación del Frente Independiente de Emisoras Libres (FIEL), llegándose a encadenar para poder transmitir los mensajes de la Revolución.(7)

A su vez nació una modalidad de lucha totalmente inédita, la inserción de “coletillas” a los materiales contrarios a la Revolución. Periodistas, trabajadores gráficos y locutores fueron los coautores, junto al evidente asesoramiento gubernamental, de esta iniciativa. Estos profesionales insertaban al final de cada material una “aclaración” que, por lo general, decía: “Este cable (o este editorial, artículo, información, pie de foto o caricatura) se publica por voluntad expresa de esta empresa periodística que expresa su criterio en uso de la libertad de prensa existente en Cuba, pero los periodistas y obreros gráficos (o locutores en el caso de la radio) de este centro de trabajo consignan, también en uso legítimo de ese derecho, que no comparten esa opinión por entender que no se ajusta a la verdad”.

Las primeras coletillas aparecieron en el periódico Información el 15 de enero de 1960. Después se amplió a Diario de la Marina y otros periódicos. Sus dueños, por supuesto, no aceptaron aquello que era decidido por los Comités de Libertad de Prensa que se crearon en cada uno de los medios de comunicación. Los propietarios lo consideraron un ataque a la libertad de expresión. Hubo serios conflictos cuando algunos directores se negaron a insertar las aclaraciones o pretendían dejar en blanco el espacio.(8)

La coletilla se sumó a otras medidas de la Revolución que no fueron del agrado de los dueños de los medios, como por ejemplo: la supresión de las subvenciones gubernamentales a los medios de prensa que durante los años de la dictadura de Batista ascendió a casi dos millones de dólares; la decisión de dar un plazo de un año a los periódicos que tenían sistemas de rifas de casas, automóviles y artículos domésticos para que cesaran esa práctica. Estos diarios utilizaban los sorteos de la Lotería Nacional, institución que iba a desaparecer, como parte de una política de saneamiento de una Revolución contraria a los juegos de azar; el temor de los grandes negocios por el curso del país provocó una contracción en los gastos de publicidad, lo que afectó los ingresos de la prensa tradicional que, además, se vio privada de las ganancias procedentes de espacios como las páginas de crónica social, donde aparecía una burguesía ya en crisis, o en las páginas de deportes.

Todo eso hizo que se produjese una masiva huida de los principales dueños y directores de periódicos y revistas, en su mayor parte hacia Miami. Algunos como Miguel Ángel Quevedo, de Bohemia, se exiliaron en embajadas extranjeras. Todos terminaron creando publicaciones contrarrevolucionarias en Estados Unidos y en otros países con ayudas estatales, usando los mismos nombres de las publicaciones que una vez tuvieron en Cuba.

Cuando esos propietarios de publicaciones abandonaron Cuba, sus trabajadores –asesorados por el gobierno revolucionario- se comprometieron a continuar editándolas. Así ocurrió en los casos de El Mundo, Prensa Libre y Bohemia. Esos colectivos eligieron a Luis Gómez Wangüermert, Mario Kuchilán y Enrique de la Osa, respectivamente, como sus directores. Algo similar ocurrió en la radio y la televisión. En otros casos, como Diario de la Marina, Información, El País o Excelsior, entre otros, sus bienes se nacionalizaron y pasaron a integrar la Imprenta Nacional que comenzó a publicar ediciones masivas y populares de obras de la literatura universal y materiales para la alfabetización y el sistema de educación del país. El novelista y periodista Alejo Carpentier estuvo al frente de ese trabajo.(9)

 

4. La nueva prensa cubana.

Paralelamente, las organizaciones periodísticas, en particular los colegios y la Asociación de Reporters, evidenciaron muy pronto que no eran capaces de acompañar al proceso revolucionario en su programa de transformaciones.

Ese proceso en marcha significó en Cuba, por un lado, el principio del fin del periodismo como negocio privado, y por otro, el final de la prensa y de la opinión independiente con la refundación de los medios de comunicación al servicio de la causa revolucionaria.

El 15 de julio de 1963 se organiza a los profesionales de la prensa en la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC). La lealtad al país y a la Revolución fue, desde el primer día y hasta hoy, el principal objetivo de los periodistas cubanos y de su organización.(10)

Dos años después, en 1965, se inauguró la primera escuela de periodismo de nivel superior en la Universidad de La Habana y cuatro años más tarde, en 1969, fue creada la segunda en la Universidad de Oriente.

La creación de periódicos provinciales y publicaciones especializadas coincidieron con fusiones de órganos nacionales, como las ocurridas en 1962 con la prensa vespertina. La Tarde nació de la fusión de Prensa Libre, Combate y La Calle. En 1965, La Tarde y el semanario Mella dieron origen a Juventud Rebelde.(11) La más importante, sin embargo, fue la fusión de los diarios Revolución y Hoy para fundar el periódico Granma, también en 1965. Más adelante, el periódico Trabajadores (1970) y la Agencia de Información Nacional (1974) ampliarían el horizonte periodístico nacional.

La creación de los canales educativos y los telecentros provinciales dan una nueva dimensión a la televisión, tanto por el contenido como por el alcance, lo que también se expresa en las numerosas emisoras de radio nacionales, regionales y locales.

En 1976, a través de la UPEC, se da un paso más allá con en la fundación de la Federación Latinoamericana de Periodistas (FELAP). De principios “antiimperialistas”, proclaman la lucha común “por un periodismo libre en patrias libres”. Actualmente la asociación, con sede en México y presidida por el argentino Juan Carlos Camaño, alberga a más de cincuenta instituciones ligadas al estudio y la práctica de la comunicación y el periodismo en toda América Latina.

Como respuesta a la creación de la FELAP, y en plena guerra entre los diversos medios de comunicación, se crean organizaciones de periodistas de carácter regional para restarle fuerza a la FELAP con soporte financiero estadounidense. La Federación Interamericana de Organizaciones de Periodistas Profesionales (FIOPP), la Federación Latinoamericana de Trabajadores de la Prensa (FELATRAP) y la Federación Iberoamericana de Asociaciones de Prensa (FIAP) son algunas de ellas. Pero la guerra mediática ha trascendido barreras y ha desembocado en verdaderos problemas personales. Se calcula alrededor de setecientos periodistas desaparecidos y asesinados desde la fundación de la FELAP, lo cual evidencia que los periodistas ejercen uno de los trabajos más arriesgados de la región latinoamericana.

El proceso revolucionario había desarrollado un sistema de prensa amplio. Llegaba a más de dos millones de ejemplares, contando con los medios impresos de circulación, nacionales y provinciales. Estos últimos desarrollaban su actividad en todo el país.

La radio y la televisión llegaban a casi todo el territorio nacional, que contaba con el 95% de electricidad. Esta era una situación con un adecuado balance informativo, hasta que en 1989 comienza la liquidación del campo socialista y la desintegración de la Unión Soviética, de la que dependían dos terceras partes del comercio exterior cubano. Entre las importaciones más importantes figuraban, el combustible y el papel, materias importantes para la prensa nacional.

Por ejemplo, Cuba importaba de la URSS, 41.000 toneladas de papel gaceta, 25.000 de las cuales eran para la Prensa, además de maquinarias, tinta, rollos fotográficos, etc.

El primero de octubre de 1989, después de consultar a las instituciones que auspiciaban los órganos de prensa y la participación activa de la Unión de Periodistas de Cuba, se adoptaron un conjunto de medidas restrictivas de la prensa escrita. La prensa diaria dejó prácticamente de existir, excepto el Granma.(12)

Ya para marzo de 1992, el país tenía un 58% menos de publicaciones y un 78% menos de ejemplares. Para Granma significó un descenso de hasta el 41,2% de su tirada, y para Juventud Rebelde un 87%.

Para contrarrestar en lo posible aquel problema, se impulsó la revitalización de la radio, poniéndose mayor énfasis en la programación informativa. Una buena parte de los 300 periodistas de la prensa afectada pasaron a prestar servicios a la radio.

Otros periodistas de la prensa escrita pasaron a integrar equipos de investigación en instituciones como: Instituto de Historia de la Revolución Cubana, Universidades, Centros de Estudios o, en particular, en las Facultades de Comunicación Social.

Por ser el medio menos afectado, la radio asumió la responsabilidad de informar a la población sobre la causa revolucionaria. Se llevaron a cabo diversas iniciativas que resultaron viables. En algunos periódicos provinciales se instalaron cabinas de radio y se ofrecieron servicios de información a las emisoras municipales, provinciales, y nacionales. Juventud Rebelde, periódico nacional, recorrió igualmente ese camino.(13)

La prensa militar, que había alcanzado un notable desarrollo, desapareció como institución periodística. La Revista Verde Olivo, que tuvo entre sus fundadores y colaboradores al Comandante Ernesto Che Guevara; el periódico Bastión, la revista El Oficial, los periódicos de los Ejércitos de Oriente, Centro y Occidente y las revistas de la DAAFAR y la Marina de Guerra Revolucionaria, entre otras, también acabaron desapareciendo.

El sistema de radio en Cuba lo integran a día de hoy más de 80 emisoras. El 34% de su programación es informativa. En 1989 era de un 23%. Los medios electrónicos, fundamentalmente radio y televisión, también han desarrollado su trabajo con dificultades. La escasez de combustible que antes llegaba fundamentalmente de la Unión Soviética, obligó en los primeros años del Período Especial a reducir las transmisiones de radio y televisión.

En televisión, por ejemplo, se redujo la emisión de 213 a 135 horas semanales. La radio también limitó cerca de 100 horas sus transmisiones diarias, además de los frecuentes apagones y cortes de electricidad que dificultaban la recepción. A esto se sumaron los problemas para la importación de las baterías, lo que agravó la situación de la radio. De 1990 a 1995 la economía cubana cayó en un 34%. Esto afectó a la prensa de forma considerable.

La reactivación económica se inició en 1995 con un 2,5% de crecimiento bruto, y al año siguiente, fue de un 7,8 %, lo que mejoró la situación del país.

Las nuevas condiciones permitieron la edición de otras publicaciones, como la Revista Habanera del ICAP, Negocios en Cuba y Avances Médicos de Prensa Latina. Actualmente también han surgido nuevas publicaciones de carácter diverso.

La actividad de los telecentros, que se expandieron por las provincias, fue afectada por el Período Especial y en muchos de ellos tuvieron que conformarse con una sola hora de transmisión. En estos momentos todas las provincias cuentan con su telecentro, lo que les permite aumentar la información de sus respectivos territorios.

En 1999 se celebró en La Habana el VII Congreso de la Unión de Periodistas de Cuba, el que pudiera considerarse más importante de todos, y que por la situación del país fue prolongándose en varios plenos ampliados en los meses posteriores bajo el lema: “Mejor periodismo, más Revolución”. En esta oportunidad el Congreso analizó los graves problemas que acarrean la globalización de la información y la comunicación. Contó con la presencia del Comandante en Jefe Fidel Castro y destacó, entre otras cosas, el trabajo que debe realizarse en la Red de Internet. Era evidente la necesidad del estudio y la superación para desarrollar un periodismo electrónico.(14)

 

5. “La Batalla de las Ideas” en Internet.

El mensaje era claro: era necesario trabajar en Internet y establecer una amplia presencia en lo que se considera el medio del futuro.

 

En la actualidad, Cuba tiene una activa presencia en Internet. Se podría decir que todos los medios de comunicación cubanos están presentes de forma muy activa en ese medio con más de 130 sitios web; todos los periódicos y revistas tienen su espacio, así como la radio y la televisión. También cuentan con foros y debates, como los impulsados por Radio Rebelde sobre diferentes temas (Cuba Debate, La Jiribilla o Cuba Si) para librar la guerra mediática desde Cuba, así como las agencias de noticias.

Todo ello resulta llamativo pues la inmensa mayoría de la población cubana, con 11,2 millones de habitantes, no tiene acceso a la Red. Tan solo 1,6 millones disfrutan de esa ventaja. Los cubanos pueden conectarse en cibercafés estatales a 1,8 dólares la hora, pero sin navegación libre por la Red. También existe acceso en los hoteles, donde las tarjetas de Internet cuestan 7 dólares la hora, pero resulta del todo inaccesible para muchos en un país donde el salario medio es de 20 dólares al mes.

Existen grandes deficiencias de conectividad, agravado por el embargo estadounidense. El gobierno cubano sostiene que dicho embargo, vigente desde 1962, impide a Cuba usar los cables de fibra óptica que pasan cerca de sus costas, por lo que desde 1996 debió recurrir a la costosa conexión satelital y restringir el acceso a Internet, reservándolo a centros académicos, a algunos profesionales y a extranjeros.

Por otro lado, se ha intentado solventar el problema mediante un cable de telecomunicaciones submarino de fibra óptica que une a la isla con Venezuela, con una vida útil de 25 años, que permitirá a Cuba multiplicar por 3000 su capacidad de conexión a Internet, dando también mayor cobertura a sus comunicaciones telefónicas internacionales. Sin embargo, este ambicioso proyecto que ha costado 70 millones de dólares, sigue sin funcionar a día de hoy.

A su vez, Washington, opositores y críticos del gobierno comunista afirman que las restricciones a Internet son ideológicas, con fines de censura y control de la información.

 

6. Conclusiones.

Los medios de comunicación de Cuba a lo largo de su existencia han estado sometidos al control de quien estuviera en el poder en dicho momento. Cuando la isla caribeña estuvo bajo la tutela de Estados Unidos, es decir, desde su independencia de España en 1898 hasta el triunfo de la revolución de Castro en 1959, la información emitida en Cuba era claramente favorable al vecino del Norte, entre otros motivos porque los principales medios de comunicación estaban en manos de grandes empresas norteamericanas. Desde el 10 de marzo de 1952, cuando Fulgencio Batista efectúa el golpe de Estado, hasta su caída el 1 de enero de 1959, estas relaciones se vieron favorecidas.

Sin embargo, a partir de la fecha y con la Revolución en el poder, poco a poco se van invirtiendo los papeles. Castro rechaza nacionalizar los medios de comunicación tan apreciados por él de la noche a la mañana, pues podría ir en contra de sus intereses. Recurre para ello a la creación y al soporte de la Revolución desde dentro mismo de los propios medios, a través de la sublevación e insubordinación de los periodistas (la “clase obrera”), quienes cuentan con el apoyo del Gobierno rebelde, para que derroquen a los directores y a los dueños de los medios (la “clase burguesa”).

Una vez controlados todos los medios de comunicación y puestos al servicio de la causa revolucionaria, se trabajó arduamente en la labor de difundir y propagar el mensaje socialista. A todo ello, un hermetismo hacia todo lo que proviniera de afuera, garantizó el éxito de la causa. Sin competencia, sin libertad de opinión y con los periodistas remando en una misma dirección, se estableció una alianza con el gobierno castrista, sentenciando, una vez más, que sin medios de comunicación, no hubiera habido Revolución.

 

7. Listado de medios de comunicación en Cuba, todos ellos con presencia en Internet.

7.1. Periódicos y revistas.

Alma Máter www.almamater.cu

Bohemia www.bohemia.cubasi.cu / www.bohemia.cu

Cine Cubano www.cinecubano.cu/revista

Cubaliteraria www.cubaliteraria.com

El Caimán Barbudo www.caimanbarbudo.cu

El Economista www.eleconomista.cubaweb.cu

El Nuevo Fénix www.fenix.islagrande.cu

Energía y Tú www.cubasolar.cu/biblioteca/energiaytu.html

Giga www.giga.islagrande.cu

Granma www.granma.co.cu / www.granma.cubaweb.cu

Granma Internacional www.granma.cu / www.granmai.co.cu

Jitweb www.inder.co.cu/jit/

Juventud Rebelde www.juventudrebelde.cu

Juventud Técnica www.juventudtecnica.cu

La Jiribilla www.lajiribilla.cu

Mujeres www.mujeres.co.cu

Opciones www.opciones.cubaweb.cu

Pionero www.pionero.cu

Somos Jóvenes www.somosjovenes.cu

Temas www.temas.cult.cu

Trabajadores www.trabajadores.cubaweb.cu

Tricontinental www.tricontinental.cubaweb.cu

Zun Zun www.zunzun.cu

 

7.2. Periódicos Provinciales.

5 de septiembre (Cienfuegos) www.5septiembre.cu

26 (Las Tunas) www.periodico26.cu

Adelante (Camagüey) www.adelante.cu

Ahora (Holguín) www.ahora.cu

El Habanero www.habanero.co.cu

Escambray (Sancti Spíritus) www.escambray.islagrande.cu

Girón (Matanzas) www.giron.co.cu

Guerrillero (Pinar del Río) www.guerrillero.co.cu

Invasor (Ciego de Ávila) www.invasor.cu

La Demajagua (Granma) www.lademajagua.co.cu

Sierra Maestra (Santiago de Cuba) www.sierramaestra.cu

Tribuna de La Habana www.tribuna.islagrande.cu

Vanguardia (Villa Clara) www.vanguardia.co.cu

Venceremos (Guantánamo) www.venceremos.cubaweb.cu

Victoria (Isla de la Juventud) www.victoria.islagrande.cu

 

7.3. Agencias Informativas.

Agencia de Información Nacional www.ain.cu

AIN Camagüey www.adelante.cu/AIN

Génesis Multimedia www.prensa-latina.cu/genesisi/index.htm

Prensa Latina www.prensa-latina.cu

Tienda virtual www.latincuba.com

 

7.4. Radioemisoras.

CMBF www.cmbfjazz.cu

CMHW (Villa Clara) www.cmhw.co.cu

Habanaradio www.habanaradio.cu

Notinet del Cubaweb www.nnc.cubaweb.cu

Radio 26 (Matanzas) www.radio26.co.cu

Radio Angulo (Holguín) www.radioangulo.cu

Radio Bayamo www.radiobayamo.islagrande.cu

Radio Cadena Agramonte (Camagüey) www.radiocadenagramonte.cubaweb.cu

Radio Cadena Habana www.cadenahabana.islagrande.cu

Radio Caribe (Isla de la Juventud) www.radiocaribe.co.cu 

Radio Ciudad del Mar (Cienfuegos) www.rcm.cu

Radio Ciudad Habana www.habanaenlinea.cu

Radio CMKC (Santiago de Cuba) www.cmkc.co.cu

Radio COCO (Ciudad de la Habana) www.radiococo.cu

Radio Enciclopedia www.radioenciclopedia.co.cu

Radio Florida www.cadenagramonte.cubaweb.cu

Radio Granma www.radiogranma.co.cu

Radio Guaimaro www.radiocadenagramonte.cubaweb.cu

Radio Guamá (Pinar del Río) www.rguama.co.cu  / www.rguama.cubasi.cu

Radio Habana Cuba www.radiohc.cu

Radio Libertad (Puerto Padre, Las Tunas) www.radiolibertad.cu

Radio Metropolitana (Ciudad de la Habana) www.metropolitana.cu

Radio Morón (Ciego de Ávila) www.radiomoron.cu

Radio Nuevitas www.cadenagramonte.cubaweb.cu

Radio Progreso www.radioprogreso.cu

Radio Rebelde www.rrebelde.cu

Radio Reloj www.radioreloj.cu

Radio Sancti Spíritus www.radiosanctispiritus.islagrande.cu

Radio Surco (Ciego de Ávila) www.radiosurco.islagrande.cu

Radio Taíno www.radiotaino.cu  / www.radiotaino.cubasi.cu

Radio Taíno (Holguín) www.891fm.cu

Radio Victoria (Las Tunas) www.tiempo21.islagrande.cu

Trinchera Antiimperialista (Guantánamo) www.cmksradio.islagrande.cu

 

7.5. TV Nacional.

Cubavisión (TV Cubana) www.cubavision.cubaweb.cu  / www.media.islagrande.com

Televisión Serrana www.tvserrana.islagrande.cu/index.htm

 

7.6. Telecentros Provinciales.

Centrovisión Yayabo (Sancti Spíritus) www.centrovision.cu

CHTV (Ciudad de La Habana) www.chtv.cubasi.cu

Perla Visión (Cienfuegos) www.perlavision.cu  / www.perlavision.co.cu

Tele Camagüey http://www.tvcamaguey.co.cu

Tele Cristal (Holguín) www.aldia.cu

Tele Granma www.cnctv.islagrande.cu

Telecentro de Villa Clara www.telecubanacan.co.cu

Telecentro Isla de la Juventud www.islavision.co.cu

Telecentro Las Tunas www.visiontunera.co.cu

TV Avileña (Ciego de Ávila) www.tvavila.co.cu

TV Yumurí (Matanzas) www.tvyumuri.co.cu

 

7.7. Otros sitios.

www.alcaabajo.cu 

www.cubahora.cu
www.cubagob.cu

www.cubaminrex.cu

www.cubasindical.cubaweb.cu

www.cubasocialista.cu 

www.cubavsbloqueo.cu 

www.infomed.sld.cu

www.nacionyemigracion.cu

www.nautica.cubasi.cu 
7.8. Dedicados a enfrentar la campaña mediática.

www.antiterroristas.cu

www.cubadebate.cu 
www.elian.cu

www.mesaredonda.cu 
7.9. Portales cubanos.

www.cuba.cu 
www.cubarte.cult.cu

www.cubasi.cu 
www.cubaweb.cu 

www.islagrande.cu
NOTAS

(1) MARTÍN MEDEM, J.M. ¿Por qué no me enseñaste cómo se vive sin ti? Barcelona: Ed. El Viejo Topo, 2005, p. 18.

(2) ¿Cuándo se intervino la prensa? La Habana: Revista Bohemia, nº 21-26, 1995, p. B-22.

(3) Información extraída del sitio oficial de la Unión de Periodistas de Cuba en http://www.cubaperiodistas.cu/59/sumario.html

(4) R.A.E. Marabú: 1. m. Cuba. Árbol de la familia de las Mimosáceas, originario de África, que se propaga con facilidad y forma bosques impenetrables. Su madera es muy dura y se utiliza para leña y para hacer carbón.

(5) La noticia en les Illes Balears fue tratada de manera intensa en los principales rotativos de las islas: Última Hora difundió dicha noticia los días 14, 15 y 16 de enero de 1959; Baleares, el 9, 15, y 17 de enero de 1959; mientras que Diario de Mallorca lo publicó el 16, 17, 21, 22, 27 de enero de 1959. La fuente de información es, en todos los casos, la Agencia EFE.

(6) DDAA. Desde Cuba con valor, Madrid: Ed. Pliegos, 1997, p. 15.

(7) Información extraída del sitio oficial del Instituto Cubano de Radio y Televisión, en http://www.cubagob.cu/des_soc/icrt/index.htm

(8) Ver GALLARDO SABORIDO, E. El martillo y el espejo: Directrices de la política cultural cubana (1959-1976), Madrid: Consejo Superior de Investigaciones Científicas, 2009, p. 62 y ss.

(9) Información extraída de MARRERO J., VERA E., y PAVÓN R., “El periodismo en la Revolución cubana. Cuando la verdad se resiste a morir” en el Encuentro Internacional de Historia, celebrado el 25 de noviembre de 2004 en el Instituto de Historia de Cuba, en http://www.cubaperiodistas.cu/prensa/

(10) Toda la información de la UPEC está disponible en el sitio web http://www.cubaperiodistas.cu/upec/perfil.html

(11) VERA, E. Publicaciones seriadas cubanas: catálogo, La Habana: Dirección de Publicaciones Periódicas del Instituto Cubano del Libro, Ministerio de Cultura, 2005, p. vii.

(12) PIZARROSO QUINTERO, A., AGUILERA CASTILLO, C. y AGUILERA, C. Historia de la prensa, Madrid: Editorial Centro de Estudios Ramón Areces, 1994, p. 504 y ss.

(13) Información extraída del sitio web http://www.radiorebelde.cu/

(14) Más información en el sitio web Programas de la Batalla de las Ideas vinculados a la Cultura, del Ministerio de Cultura de la República de Cuba, en  http://www.min.cult.cu/loader.php?sec=informe&cont=batalla_ideas.