III Concurso Microrrelatos 2024

por | Feb 26, 2024 | Biblioteca

Plazo abierto del 15 al 31 de marzo de 2024, con acceso a las bases del concurso

La biblioteca del Cesag convoca el III Concurso de Microrrelatos, pueden  participar todos los miembros de la comunidad CESAG.

El tema es libre, podrán estar redactados en castellano o catalán.

Solo se admitirá un microrrelato por participante.

El texto deberá ir acompañado de un título y se enviará adjunto en un archivo de Word a [email protected] indicando en el asunto “III Concurso de Microrrelatos”,  la extensión será como máximo de 200 palabras (sin contar el título).

Se indicará aparte en el correo los datos del/la participante: nombre, apellidos y DNI.

Los textos que no cumplan las bases serán automáticamente excluidos del concurso.

Plazo: Del 15 al 31 de marzo (ambos inclusive).

Habrá un único premio que consistirá en unos auriculares Over-Ear y se entregará un diploma.

El microrrelato ganador se dará a conocer en las redes antes del 24 de abril y se le comunicará al autor/a por correo electrónico.

RESPONSABILIDADES

La participación en el concurso implica la aceptación de las bases.

Los participantes son responsables del cumplimiento de las disposiciones legales en materia de propiedad intelectual.

Así mismo serán responsables de que no existan derechos a terceros sobre sus obras y responderán de forma exclusiva ante las reclamaciones que pudieran producirse.

El CESAG queda excluido de cualquier responsabilidad en relación con las posibles reclamaciones de terceras partes sobre los textos presentados (autoría, derechos de imagen, protección de datos, etc.).

Se excluirá cualquier texto que contenga contenido ofensivo.

El microrrelato premiado y aquellos que por su interés se seleccionen entre los presentados podrán ser publicados y difundidos por los medios electrónicos o impresos del centro, sin perjuicio de la posterior publicación por su autor/a.

EJEMPLOS

«Un Sueño» de Jorge Luis Borges

En un desierto lugar del Irán hay una no muy alta torre de piedra, sin puerta ni ventana. En la única habitación (cuyo piso es de tierra y que tiene la forma de círculo) hay una mesa de madera y un banco. En esa celda circular, un hombre que se parece a mí escribe, en caracteres que no comprendo, un largo poema sobre un hombre que en otra celda circular escribe un poema sobre un hombre que en otra celda circular… El proceso no tiene fin y nadie podrá leer lo que los prisioneros escriben.

«La confesión» de Manuel Peyrou

En la primavera de 1232, cerca de Aviñón, el caballero Gontran D’Orville mató por la espalda al odiado conde Geoffroy, señor del lugar. Inmediatamente confesó que había vengado una ofensa, pues su mujer lo engañaba con el Conde.

Lo sentenciaron a morir decapitado, y diez minutos antes de la ejecución le permitieron recibir a su mujer, en la celda.

–¿Por qué mentiste? –preguntó Giselle D’Orville–. ¿Por qué me llenas de vergüenza? –Porque soy débil –repuso–. De este modo simplemente me cortarán la cabeza. Si hubiera confesado que lo maté porque era un tirano, primero me torturarían.

«El emperador de China» de Marco Denevi

Cuando el emperador Wu Ti murió en su vasto lecho, en lo más profundo del palacio imperial, nadie se dio cuenta. Todos estaban demasiado ocupados en obedecer sus órdenes. El único que lo supo fue Wang Mang, el primer ministro, hombre ambicioso que aspiraba al trono. No dijo nada y ocultó el cadáver. Transcurrió un año de increíble prosperidad para el imperio. Hasta que, por fin, Wang Mang mostró al pueblo el esqueleto pelado, del difunto emperador. ¿Veis? -dijo – Durante un año un muerto se sentó en el trono. Y quien realmente gobernó fui yo. Merezco ser el emperador.

El pueblo, complacido, lo sentó en el trono y luego lo mató, para que fuese tan perfecto como su predecesor y la prosperidad del imperio continuase.

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